Fe, Razón e Historia

21 mayo 2006

 

 

Hamlet frente a don Quijote

 

 

La sala neoclásica de la embajada rusa en Madrid fue escenario reciente de una singular conferencia sobre Don Quijote y la literatura rusa. El lugar no desentonaría en absoluto con una sala de un palacio de San Petersburgo de finales del siglo XVIII, cuando Rusia estaba regida por la mano férrea de Catalina II. Pero la zarina no debía de ignorar las reglas del verdadero arte de gobernar que tienen mucho que ver con aquellos prudentes consejos dados por Don Quijote a Sancho antes de ser gobernador. De hecho, Catalina mandó traducir aquellos consejos para su hijo Pablo, al que sus contemporáneos llamaron “el Quijote ruso”, aunque su quijotismo nada tenía que ver con los ideales, y sí con la extravagancia y la arbitrariedad. No parece que el zar siguiera esas reglas insertadas en la tradición judeocristiana –“el temor de Dios es el principio de la sabiduría”-, o en la griega –“el conocimiento de uno mismo es el más difícil que uno se puede imaginar”.

Estos pensamientos me venían a la mente al escuchar en la embajada rusa las magníficas intervenciones del agregado cultural, Mijail Grazinski, y del eslavista, Jesús García Gabaldón, que demostraban cómo la cultura rusa había asimilado a Don Quijote, no quedándose sólo con la faceta de su comicidad sino también con la de los ideales, expresados en clave mística y hasta revolucionaria. Rusia, que se interesó por Cervantes, también lo hizo por Shakespeare, e incluso supo relacionar los personajes de ambos escritores, tal y como demuestra la conferencia pronunciada en 1860 por el novelista Turgueniev sobre Hamlet y Don Quijote, dos antagónicas actitudes ante la vida.

Gran parte de las reflexiones del escritor ruso siguen siendo válidas para nuestro mundo de hoy, en el que el número de Hamlets supera ampliamente al de Quijotes. En efecto, los escépticos confesos –y orgullosos de serlo- abundan más que quienes afirman que hay que defender unos ideales que consideran verdaderos y buenos. Por tanto, el irónico e indeciso príncipe de Dinamarca es un modelo más atractivo que el del caballero que nos habla de lealtad, verdad y justicia. Todo eso se antoja locura en el reino del relativismo, carente de otro entusiasmo que no sea el de anhelar las efímeras satisfacciones de un perpetuo presente. Hay muchos Hamlets que fruncen el ceño y hablan con arrogancia, y a los que sus autoanálisis - más “auténticos” porque son suyos- llevan a vivir en una eterna sospecha. Sin embargo, no caería sobre esos Hamlets la acusación de arrogancia –hoy se diría prepotencia- sino sobre el Don Quijote cervantino por el mero hecho de tener unos ideales definidos y buscar la verdad fuera de sí mismo. También se le reprocharía al caballero su alegría e ingenuidad, en definitiva, su capacidad para el asombro, que es el modo de detectar dónde reside la verdadera juventud. Todo esto se explica porque Hamlet, según Turgueniev, “no se enfrentará a molinos de viento, él no cree en gigantes; pero tampoco se lanzaría contra ellos en caso de que existieran”.

Sin embargo, Turgueniev, que hubiera querido ser Quijote en vez de Hamlet, no acertó a vislumbrar que el quijotismo también puede desembocar en patéticas caricaturas. Los quijotes, que se sientan investidos de una superioridad moral, pueden convertirse en seres sectarios, implacables y fríos. Tal es el resultado de la sectarización de la bondad, que desemboca en el puritanismo social de lo “políticamente correcto”. Lo peor de estos quijotes serán sus tonos “proféticos”, muy ajenos a la prudencia de los consejos del verdadero Alonso Quijano, y que les llevarán a guiarse sólo por su intuición, más que por unos valores firmes, y así tendrán más de Hamlet que de Don Quijote. El resultado puede ser un híbrido de ambos personajes: la unión de la duda existencial con la acción. Cuando ambas se combinan, el resultado no son hechos sino una retórica vacía de contenido.

Antonio R. Rubio Plo. Historiador y Profesor de Relaciones Internacionales

Publicado en Análisis digital, 25 mayo 2005-05-26

 

 

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