Escribiendo en cristiano

04 junio 2006

 

 

Mejor novela del año en USA:

Jonathan Strange y el señor Norrell

 

 

 

Estamos ante un libro sorprendente, escrito con pasión y precisión literaria. Esta novela ha sido proclamada por los libreros independientes de Estados Unidos como mejor novela del año.

 

La magia que busca Susanna Clarke (Nottingham, 1959) para Inglaterra -y para sus lectores- es la propia literatura. Porque todo en esta novela resulta tremendamente literario. Desde la tipología de los dos magos a las historias intercaladas a pie de página. La deuda con Don Quijote de la Mancha es evidente. Norrell, retirado con sus libros de magia (bibliófilo impenitente, acapara todos los libros de magia del Reino), decide dejar de ser un mago teórico y pasar a la acción, ofreciendo sus servicios "caballerescos" a Inglaterra, pues es preciso redimir al país y a sus gentes con la magia. Avatares y más avatares, y recreación paródica de la vida social en Londres. Hechizos y duendes. Su particular criado Childermass nos recuerda a un previsor y perspicaz Sancho Panza. Es su contacto con el mundo real.

 

Después aparecerá el otro mago de la historia, Jonathan Strange, con su criado Jeremy Johns y su esposa Arabella. No tan idealista como Norrell -su maestro-, no tan libresco. Es un tanto escéptico con los libros, pues había aprendido solo. Pero al conocerse, Norrell le dice algo muy cierto: "Hoy en día hay mucha magia en los libros. Por supuesto, la mayor parte son tonterías". La magia de Strange está más abierta a la propia inspiración y a la necesidad del momento, sin tantos prejuicios.

 

Esto se ve muy bien cuando el gobierno inglés le manda a Portugal, para servir a las órdenes de Lord Wellington. Las andanzas por España, contra los franceses, son inauditas, utilizando su poder para episodios bélicos desternillantes. Llega a aparecer el mismísimo don Francisco de Goya, que le hace un retrato a Strange junto a unos napolitanos medio zombis a los que había devuelto a la vida para sonsacarles información.

 

Insisto en la importancia de la tradición literaria. Clarke la utiliza constantemente y con gran agudeza. El lector puede seguir la pista del Tristram Shandy, de Lawrence Sterne, con sus burlas y extravagancias; el humor y la ironía de los Diarios, de Samuel Pepys, que llegó a ser Secretario del Almirantazgo, institución a la que nuestros magos tantos servicios hacen; y sobre todo Los papeles póstumos del club Pickwick, de Dickens.

 

Al igual que "Pickwick", Jonathan Strange y el señor Norrell también da comienzo con una "sociedad de amigos", y tiene narraciones intercaladas. Además de la parodia y el humor, y la filantropía del hidalgo idealista. No en vano Dickens se inspiró en Sterne, que a su vez se inspiró en Cervantes. Durante la lectura incluso me ha venido a la cabeza el poeta Alexander Pope, que parodió magistralmente los usos y costumbres de su tiempo. Principalmente en El robo del rizo. Sin dejar de lado el sustrato de las grandes novelas de Jane Austen o George Eliot.

 

La variedad de tipos es impresionante. La diversión alterna con una fantasía de intención crítica y socarrona. No cabe duda de que la magia representa los sueños del hombre, su anhelo de una vida trascendida. Algo así como la buena literatura. A través de ella ocurrirá lo que dice Strange a su mujer: "El mundo, todos los mundos, vendrán a nosotros". Pero lo mejor es que lean ustedes el libro. Caerán en su hechizo, estoy seguro.

 

Guillermo Urbizu

guilleurbizu@hotmail.com

Publicado en El Semanal Digital el 21 de octubre de 2005. 


 

Página principal

darfruto.com