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Artículos de
Guillermo Urbizu
Innumerables veces Juan Pablo II ha exhortado a los cristianos a que,
unidos a toda persona de buena voluntad, intervengan en todos aquellos
ámbitos donde se debaten las graves cuestiones que preocupan a la
humanidad. Estos “nuevos areópagos”, dice el santo Padre, “son hoy el
mundo de la ciencia, de la cultura, de los medios de comunicación; son
los ambientes en que se crean las elites intelectuales, los ambientes de
los escritores y de los artistas” (Cruzando el umbral de la
esperanza, cap XVIII). Mediante esta Sección, DARFRUTO se propone
asumir este gran reto con creatividad y sentido crítico.
(Como es lógico, las opiniones sobre cuestiones meramente sociales,
políticas o culturales vertidas en estos artículos son exclusiva
responsabilidad del autor).
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La mala
educación.
Damos vueltas y más vueltas al trasiego de
nosotros mismos, tratándonos entre demasiados
algodones, ignorando las necesidades de los
demás. Guillermo Urbizu. |
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Vale la pena
querer amar.
El matrimonio debe estar unido hasta en la
separación. Esto, que puede parecer una
perogrullada, en realidad no lo es. El vínculo
sigue presente, y la oración y el amor pueden
obrar el milagro de lo que parecía imposible:
del perdón. Guillermo Urbizu.
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Fieles para
siempre.
Sí, es posible ser fiel, y serlo para siempre.
Porque es posible ser santo. No nos podemos
conformar con menos. Guillermo Urbizu.
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Enseñar a rezar
a nuestros hijos. Hoy es más necesario
que nunca que los niños recen. Para que su alma
madure, para que salven al mundo de la
mediocridad espiritual que a todos nos aturde,
para que nos ayuden a salir de las arenas
movedizas de un tedio al que jamás podremos
acostumbrarnos. Guillermo Urbizu. |
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¿Qué significa hacer el amor?
El amor más que hacerse se dice. En un continuo
diálogo que se demora a lo largo de nuestra
existencia. El amor es la comunión de dos almas
y de dos cuerpos que en el olvido de sí
encuentran la felicidad más allá de cualquier
contratiempo y fatiga. Guillermo Urbizu.
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.jpg) |
La raíz de la familia.
Desde el principio Dios ha querido esta
específica común unión entre los hombres. Y sus
lazos van mucho más allá del parentesco, pues se
anudan en un abrazo de Amor que abarca nuestro
anhelo de felicidad absoluta. Guillermo
Urbizu. |
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Se escribe mejor de aquello que se ama.
Sonríes a la belleza interior de lo invisible.
Todavía niña, perspicaz, inquieta maravilla. Tus
manos trenzan mis sueños a tus días, y eres el
sentido de mi vida.
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Las
jaculatorias de cada día.
Son recordatorios, llamadas que nos sirven para
vivir con más ahínco la intimidad divina. A
veces no es fácil mantener un diálogo fluido con
el Señor, pero Él sigue estando ahí, a nuestro
lado, esperando apenas un gesto o una palabra
para precipitarse en las almas. |
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Carta a Dios.
Cuida del hombre y del mundo que nos regalaste.
Y concédenos el don de la paz, de la conversión
constante. Ah, y gracias por escucharme, por
estar siempre a mi lado. G.U. |
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La bondad de
mi suegra. No exagero si digo que es una
mujer piadosa y equilibrada (pienso que esto
último es fruto de lo primero), que desprecia
los prejuicios y las mentiras como si fueran la
misma peste. Una mujer sensata, que jamás se
mete en donde no la llaman. G.U. |
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Oración de un escritor.
Señor, Tú me das las palabras y yo las ordeno como buenamente
puedo. Quisiera que cada línea me acercara un poco más a Ti.
G.U. |
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El Papa y
las familias.
La familia educa las veinticuatro horas del día
durante los siete días de la semana. Es iglesia
doméstica, escuela de virtudes y universidad
donde los padres y abuelos son libros abiertos.
G.U. |
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Una carta de
amor. Te quiero con locura. Para mí,
vivir es seguirte viendo. Cada palabra que
escribo, cada libro que leo (y leo muchos), me
hablan sólo de ti. Y de Dios por ti.
G.U. |
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Oración por
nuestros hijos. Bendice a mis hijos Dios
mío, tómalos de Tu mano. Yo procuraré secundarte
con humildad, pero a la vez con sano orgullo. Y
con alegría. G.U. |
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Mi mujer
está enferma. Uno no sabe lo que es el
amor hasta que no conoce el dolor. La ansiedad
cerca en su devaneo y desafío, pero, aunque no
lo comprendamos del todo, es indispensable para
su santidad. Y para la mía.
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Saber vivir y el
placer de releer. La relectura es volver
a vivir, pero con un sesgo distinto. Mirar con
pausa los márgenes de nuestro alrededor. Releer
significa amar de nuevo, aventurarse en lo
imprevisto de unos signos que nos sugieren furor
y misterio. |
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La teoría
conyugal es lo más fácil.
Desconfiemos
de nosotros mismos y volvamos a contemplar, con
enamorada fascinación, el amor de Dios. Un Amor
que nos pondrá sobre la pista de la verdadera
belleza de nuestra mujer, o de la verdadera
bondad de nuestro marido. |
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Carta a Benedicto XVI.
El amor al Papa es un signo que caracteriza al
cristiano. En una filiación tan misteriosa como
necesaria. Mi fidelidad a Dios pasa por mi
fidelidad al Papa. Necesariamente. Y esto no es
una exageración fundamentalista o un culto
extremo. Se trata de un querer divino.
G.U. |
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Oración de una
madre. Quiero darme sin resquicios a mi
marido, darme sin nervios a mis hijos, darme por
entero a todos los que llevo en mi corazón. Pero
quisiera hacerlo con un cariño más profundo, más
delicado, más sosegado y, sobre todo, más
sobrenatural. |
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Una biblioteca
en condiciones. Nuestra biblioteca nos
define. Es autorretrato certero. Pero no vivimos
solos. Poco a poco los hijos o los nietos irán
fisgoneando.Y eso es lo mejor de todo. |
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Amor a la
lectura. Leer es no cansarse de mirar.
Es como sumergirse en el sueño de una fotografía
y su profundidad. Desde su fondo otra mirada nos
observa, en una lengua que se adivina curiosa y
llena de delicados secretos. G.U. |
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Oración para los momentos
difíciles. Señor, ya está aquí la
cruz. Y yo me desoriento, y experimento una vez
más la impotencia de ser hombre. La oscuridad me
rodea, mientras voy buscando a tientas Tu
rostro… |
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Invertir
en la educación de los hijos. Habría que
cerciorarse de si es verdad que en casa nos
ocupamos de nuestros hijos y no los dejamos al
albur del ordenador, de la televisión o de
terceras personas. Es decir, si actuamos como
padres responsables. |
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La vocación sobrenatural
de los hijos. Cada uno de
nuestros hijos está llamado por Dios a una
específica vocación. Si vivimos en cristiano, y
actuamos con coherencia, lo normal es que
recemos por esa vocación divina, que deseemos
que el Señor los llame a Su lado de una manera o
de otra. |
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La amistad
de María Vallejo-Nágera.
La verdadera amistad es un acontecimiento
humano, pero también lo es sobrenatural. Un
suceso que nos conmueve en lo más íntimo de
nuestro destino por medio de la revelación de su
confidencia. |
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Carta a mi madre.
El recuerdo de la madre surge
constantemente, es algo que el hombre necesita.
Pero se trata de mucho más que un recuerdo. Es
la realidad de un amor que nos guía de por vida. |
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Cine infantil
en familia.“La niñera mágica” me gustó.
En aquellos momentos me pareció una de las
historias más bonitas jamás contadas. Esa
familia era mi propia familia, con sus cuitas y
alborotos, con su desorden y cariño. Una
pandilla de locos que se quieren de verdad. |
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El síndrome
Código da Vinci. El síndrome Código da
Vinci consiste, principalmente, en escupir
doblones. En forrarse a costa de los crédulos de
siempre, capaces de engullir cualquier tipo de
paranoia pueril. |
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¿Qué es la
literatura? Es una historia de amor que
no termina nunca (por nuestro propio bien). La
literatura alcanza su cenit después de leída la
última página, en la meditación de su despedida. |
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Elogio de la
fidelidad conyugal. El amor conyugal
requiere un mimo constante, un arte; una íntima
perseverancia en la gracia de Dios. El amor es
lucha, brega, ímpetu, delicadeza. |
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