Escribiendo en cristiano

04 junio 2006

 

 

El privilegio de manifestarse por la familia

 

 

 

Iré a Madrid a testimoniar mi defensa de la familia por muy variadas razones. Paso a enumerar someramente algunas, tal vez aquellas que para mí tienen más peso.

 

1ª. Estaré en la manifestación de Madrid porque mi hermano Gonzalo acaba de comunicarme que su mujer, Cinta, está embarazada. Noticia que me ha llenado de una gran alegría. Será -es ya- su segundo hijo. Fruto del amor de sus padres, fruto de su generosidad, fruto del milagro que es la vida. No existe bendición mayor. Estaré en Madrid por ellos, pero muy en especial por mi nuevo sobrino, que es desde el momento de la concepción un ser individualizado y personal. Único.

 

2ª. Estaré en la manifestación de Madrid porque mis suegros se lo merecen. Tienen ocho hijos y un montón de nietos. Son dos personas que han dado su vida por mantener la unidad familiar, a costa incluso de su propia salud. Su constante cariño es el muñidor de su alegría. Resisten porque aman, porque en lo último que piensan es en  ellos mismos. Y esto es algo que crea escuela en los que les tratan y conocen. Estaré en Madrid en su nombre.

 

3ª. Estaré en la manifestación de Madrid porque mi cuñada María Pilar está bajo los efectos de la quimioterapia y no puede ir. Pero su debilidad durante estos meses está siendo la fortaleza de todos los demás que la acompañamos. El sufrimiento como cohesión familiar y ejemplo. Su sonrisa como acicate para luchar por lo que es justo.

 

4ª Estaré en la manifestación de Madrid porque mi madre iría si estuviera entre nosotros. Y ella es mi referencia constante. De acuerdo, murió, pero para mí sigue estando muy viva. Y no me avergüenza reconocerlo. Hasta las lágrimas si es preciso. ¡Qué mayor defensa de la familia que sentir la necesidad de la cercanía y del afecto de nuestras madres!

 

5ª. Estaré en la manifestación de Madrid porque quiero a mi mujer, y le soy fiel desde hace la friolera de trece años. Y quiero reivindicar su amor como supremo hacedor de las cosas que me parecen  imposibles. Estaré junto a ella, cuya ternura me da bríos y me resucita en tantas y tantas ocasiones de desánimo o de cualquier estúpido  ensimismamiento.

 

6ª. Estaré en la manifestación de Madrid porque se lo debo a mis tres hijos, que escuchan, miran y no dejan de preguntar siempre. Quiero que lo vean con sus propios ojos y constaten que en la vida existe una clara jerarquía de valores. Quiero que estén orgullosos de su familia, que recuerden el 18 de junio de 2005 como aquél día en el que aprendieron a defender sus derechos, a ser conscientes de que dentro de no muchos años ellos serán los que paguen la seguridad social de los que ahora manipulan la realidad con su radical egoísmo.

 

Sí, por todo esto estaré en la manifestación de Madrid. Pero también por el hastío de una política que predica y no da trigo, que hace de lo anormal su preferencia. Una preferencia que nalguea en exceso y que es la impostura de un gobierno estrafalario.

 

 

GUILLERMO URBIZU

 

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