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Entre
el cielo y la tierra. Historias curiosas sobre el purgatorio
María Vallejo-Nágera
Entre el cielo y
la tierra. Historias curiosas sobre el purgatorio
Editorial Planeta. Barcelona 2007. 318 págs.
La literatura de espectros goza de
una muy arraigada tradición y devoción. En mi memoria de asiduo lector
recuerdo por ejemplo los cuentos completos de fantasmas de Montague
Rhodes James, publicados en España con el título de Corazones perdidos (Valdemar),
una verdadera joya del género. O el poema The Apparition, de John Donne
(que pueden encontrar en la ejemplar traducción que Purificación Ribes
hizo para Cátedra de sus Canciones y sonetos). Pero sobre todo recuerdo
el pasmo que en mí produjo Pedro Páramo, del mejicano Juan Rulfo. La
llegada a Comala significa para todo lector consciente mucho más que un
excelso planteamiento literario. Es el interrogante de la muerte y su
más allá. El ser de las almas en su nueva y eterna realidad. Parece que
no están, pero están…
Desde luego el ensayo de María Vallejo-Nágera (Madrid, 1964) es una
indagación detectivesca de esa dimensión sobrenatural del hombre. Otra
más, después de su espectacular historia de Albert Wensbourgh en Un
mensajero en la noche (Belacqua y Ediciones B), o de esa menos conocida
novela que es El castigo de los ángeles (Planeta). Ha perseguido las
fuentes, los libros y los testimonios con pasión de escritora indomable,
pero sobre todo con piedad de cristiana intachable. Lo que para otros no
deja de ser un espectáculo más o menos trivializado y zumbón, para la
autora de La nodriza (Ediciones B) es algo que va íntimamente unido a su
fe religiosa y a la caridad con el prójimo (vivo o difunto). Es decir,
chanza poca.
En el Madrid de 1807 don Joaquín Lorenzo Villanueva publicó un curioso
libro que la templanza y el garbo literario de María Vallejo-Nágera hace
que vuelva a visitar. Se trata del Kempis de los literatos, un texto
impreso en la Imprenta Real, tan sugestivo como difícil de hallar. En él
el autor -predicador de Su Majestad- nos recuerda la fatuidad de
escribir por la fama o el fomento de la curiosidad de los vanos. “Serás
más seguro, si escribes por necesidad, o con notoria utilidad, movido de
caridad, acompañado de humildad y modestia”. Porque no otra es la manera
con la que se trajina Vallejo-Nágera estos apuntes sobre las almas del
purgatorio. Su libro está exento de espectáculo y va directo al núcleo
central: el amor de Dios y las consecuencias eternas de la libertad del
hombre.
Entre el cielo y la tierra es un volumen que todo escéptico debiera
leer. Y más hoy, cuando el despotismo laicista -que no ilustrado- hace
de la irreverencia o de la blasfemia un mérito canalla. María,
perdóname, pero lo de menos es el libro. Lo que importa aquí es el
horizonte espiritual que tu valentía es capaz de hacernos recordar. (El
alma, digan lo que digan, no se encuentra a gusto a la intemperie de las
avutardas). Hace falta tener redaños para hablar de apariciones, de
santos y místicos, de oración y ayuno. ¡Por favor! ¿Qué pretendes? Al
crítico literario lo pones en un brete. ¿Cómo hablar de estilo o
estructura narrativa cuando uno se asoma al destino eterno de su alma?
La congoja no es poca, como puedes comprender. Y esos testimonios que
nos traes…
Decididamente, eres una escritora subversiva. Como diría Charles Moeller,
te ha dado por escribir una literatura de la salvación, una literatura
de la felicidad. Porque ese es el sustrato de toda tu obra. Con amor y
con humor. Sí, en tu caso la literatura es también una gran indulgencia.
Bastante purgatorio nos hacen pasar otros.
Guillermo Urbizu
guilleurbizu@hotmail.com
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