Escribiendo en cristiano

28 marzo 2005

 

 

Soy verdaderamente progre


Porque quiero a mi mujer cada día más, y le soy fiel, y somos uno. Porque tengo tres hijos maravillosos que no me dejan vivir, pero que son mi vida. Porque procuro sonreír a pesar de mi creciente cansancio. Porque creo en Dios, y soy cristiano y rezo todos los días. Porque me importan un carajo el qué dirán y las habladurías. Porque me gusta el cine de José Luis Garci. Porque la mentira me repele en toda la extensión de su extravío. Porque cada vez tengo más y mejores amigos. Porque el dinero me importa lo imprescindible. Porque escribo lo que pienso, pero pensando lo que escribo. Porque he dejado de ver la televisión, cansado de dilapidar mi tiempo.

Porque considero que el dolor y el sacrificio son la simiente de toda verdadera alegría. Porque mi conciencia no está a la venta. Porque sé que la poesía de Miguel d´Ors está muy por encima de las páginas de El País, y del segundo canal, y demás estúpidas vanidades. Porque soy radicalmente optimista. Porque, en la medida de mis fuerzas, lucho contra la pena de muerte que es el aborto. Porque por condenar al tirano Fidel Castro me llamaron fascista. Porque no recibo ninguna subvención pública. Porque la madre de Jesús de Nazareth es mi madre. Porque cuando contemplo la belleza de un atardecer se me ensancha el alma. Porque, después de todas estas frases, confieso estar todavía más enamorado de mi mujer que antes.

Porque aprendo mucho de los niños, doctores en sencillez y cariño. Porque los poetas apadrinan mi existencia y me ayudan a resucitar cada mañana un poco. Porque lo imposible se hace realidad si abro los ojos. Porque me arrodillo todas las noches. Porque no sé vivir sin libros. Porque me gusta escuchar la voz de María Vallejo-Nágera. Porque creo en la dimensión eterna de todo lo que hago y digo. Porque no me dejo llevar por las apariencias. Porque no me avergüenzo de ser español. Porque mis maestros me enseñaron que nada hay más ridículo que la soberbia. Porque estudio teología mientras contemplo las hojas en su caída. Porque nada me es indiferente. Porque acabo de encontrar un papel de mi hija en donde me escribe lo siguiente: "Papá te quiero un montón. Cada vez que leas esto te recordaré y hará que te sientas mejor. Sobre todo léelo en caso de apuros".

Sí, soy progresista. Porque me han enseñado a querer, que es el combustible de todo verdadero progreso.

 

Guillermo Urbizu

guilleurbizu@hotmail.com

Publicado en El Semanal Digital el 8 de noviembre de 2004

 

Página principal

darfruto.com