Pláticas infantiles

22 julio 2009

 

 

Esta Sección contiene diversos materiales para la catequesis con niños entre 5 y 12 años: argumentos, dibujos, oraciones, textos bíblicos, etc. Los dibujos son sencillos, a fin de que los niños puedan copiarlos de la pizarra durante la explicación. Como resumen de cada lección se ha procurado componer una oración fácil de aprender.

 

El primer grupo de pláticas tiene como objeto familiarizar a los niños con el lenguaje de la Misa, es decir, con las figuras, acontecimientos y personajes bíblicos que se refieren a la Eucaristía. Estas pláticas pueden servir de apoyo a un plan de Misas catequéticas en el que se hayan elegido la Lecturas de acuerdo con la edad y circunstancias de los niños (cfr. Sagr. Congr. para el Culto Divino, Directorio para las misas con niños, 22 de octubre de 1973 nn. 43-44).

 

Algunos dibujos, los más graciosos y expresivos, son obra de niñas de Primaria del Colegio Sansueña (Zaragoza); otros están tomados de Internet, y los demás los hemos hecho nosotros mismos.

 

P.P.R.

 

(Hacer clic sobre el dibujo para ampliarlo y leer la explicación).

 

 

I. Pláticas sobre la Eucaristía

 

La Creación y el Séptimo día

Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho...

El sacrificio de Abel

Te ofrezco, Señor, mi trabajo

como ofrenda limpia y pura,

este esfuerzo de aquí abajo

hasta ti quiero que suba.

Noé y el arco iris

Noé construyó un altar a Yahveh, y tomando de todos las animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar.  Al aspirar Yahveh el aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré al maldecir el suelo por causa del hombre».

La escalera de Jacob

Tú eres, Jesús, mi escalera,

Dios y hombre verdadero,

porque has bajado a la Tierra,

para que yo suba al Cielo.

El sacrificio de Isaac

Esto, Señor, para ti,

esto te lo regalo,

te lo entrego porque sí,

porque te quiero y te amo.

La zarza ardiente

Jesús, igual que una hoguera

enciéndeme con tu fuego,

hazme obediente y buena

y luego llévame al Cielo.

La cena pascual

Jesús, divino cordero,

por los hombres entregado

por ti pasamos al Cielo

libres del mal y el pecado.

El paso del mar rojo

Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca.

El Sinaí retumbaba

Hacia tu monte, Señor,

que es la misa del domingo,

voy subiendo con amor

para encontrarme contigo.

Moisés resplandece

Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas de la Alianza, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor.

El arca de la Alianza

Tu Corazón es, Señor,

el Arca donde me escondo.

En tu  llaga del Costado,

méteme, Jesús, muy hondo.

 

 

El Tabernáculo

Tú, Señor, eres mi Tienda,

mi refugio y mi consuelo.

Tus palabras me alimentan

mientras camino hacia el Cielo.

El sumo sacerdote

Entre todos los israelitas, elige a tu hermano Aarón, y ordénale que se acerque a ti para que sea mi sacerdote.

La Sangre de la Alianza

…  Tomó después el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo, que respondió: «Obedeceremos y haremos todo cuanto ha dicho Yahveh.» Entonces tomó Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo:  «Esta es la sangre de la Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.»  (Éx 24, 3-8)

Pan del Cielo

Y al evaporarse la capa de rocío apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la tierra. Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: man-hu’ = «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Este es el pan que Yahveh os da por alimento». La casa de Israel lo llamó maná. (Éx 16, 14-31).

David ungido por Samuel

Lléname, Espíritu Santo,

úngeme como a Jesús,

que tu gracia me rebose

y sólo me muevas tú.

David y los salmos

El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar,me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mi alma.

La vocación de Isaías

Y voló hacia mí uno de los serafines,

con un ascua en la mano,

que había cogido del altar con unas tenazas;

la aplicó a mi boca y me dijo:

–Mira: esto ha tocado tus labios,

ha desaparecido tu culpa….

El río de Ezequiel

Con el río de tu gracia

riega mi campo, Señor,

para que dé buenos frutos

por tu gloria y con amor.

El palacio de la Misa

La misa se parece a un hermoso palacio donde nos juntamos con multitud de amigos del Cielo y de la Tierra: ángeles y hombres, vivos y difuntos, y donde sobre todo nos espera Cristo, el Gran Rey. Para conocer todos sus tesoros hay que avanzar despacio por sus seis salas, fijándonos bien en lo que hay en ellas.

El pelícano y sus polluelos

Señor Jesús, bondadoso Pelícano, concédele a mi alma que de Ti viva, y que siempre saboree tu dulzura.

Las tres mesas

Nuestra vida se resume en tres mesas: la de rezar (el altar), la de trabajar (el pupitre) y la de comer (el comedor) están íntimamente unidas. Hay que vigilar para que nunca se separen entre sí.

 

 

II. Otras pláticas infantiles

 

Pentecostés

Enciéndeme, Espíritu Santo,

como si fuera una vela,

para escuchar tus mensajes

y hacer siempre lo que quieras.

Sinceridad y pureza

Hazme, Virgen María,

muy sincero y transparente,

dame un corazón puro

como el agua de una fuente.

El chapuzón de Naamán

Qué ganas tengo

de una buena confesión,

en el río de tu gracia

quiero darme un chapuzón.

 

 

 

 

mmmm

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