La cena pascual
Explicación (para el catequista): En hebreo “Pascua” significa el Paso, y evoca la noche en que los israelitas partieron de Egipto y el ángel pasó por entre sus casas, marcadas en la puerta con sangre, preservándoles así del castigo divino. La palabra, sin embargo, es como un frasco que encierra otras muchas reminiscencias, por ejemplo el paso del Mar Rojo, el paso hacia la Tierra Prometida a través del desierto, etc. Todas estas figuras se cumplen en Cristo, que san Pablo llama, así, directamente, nuestra Pascua (cfr 1 Cor 5, 7). En Él, en efecto pasamos de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, de la esclavitud a la libertad; por esa especie de escalera que es Cristo (cfr Gén 28, 12 y Jn 1, 51) desciende todo lo divino y asciende todo lo humano. En un sentido más específico la palabra Pascua designa los acontecimientos en que culmina la vida del Señor y donde se manifiesta plenamente su misión: la pasión, muerte, resurrección y ascensión. Todas los sacramentos y obras de la Iglesia actualizan este Paso, que es Cristo, y pueden llamarse por tanto Pascua (¡felices pascuas!, decimos en Navidad). Ahora bien, el núcleo de todo ello y la clave de cuanto la Iglesia hace y es tiene un nombre muy preciso: Eucaristía, o si se quiere, la Misa.
Oración: Jesús, divino cordero, por los hombres entregado por ti pasamos al Cielo libres del mal y el pecado.
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