Pláticas infantiles

24 mayo 2007

 

 

 

En la cumbre del Sinaí Moisés habló con Dios cara a cara y recibió de Él las tablas de la ley. Por eso el Sinaí es como un inmenso altar, adonde subía Moisés con ansias de ver a Dios y llenarse de su fuego. Una vez el monte tembló, echó humo y resonó como una trompeta, pues Dios quería indicar de ese modo que aquel sitio era su morada. Después Dios "bajó" a la Tienda de campaña (Tabernáculo) para hacerse cercano a su Pueblo. Y siglos después siguió acercándose hasta encarnarse en la persona de Jesús. Esta niña ha pintado el Sinaí compuesto de siete montículos, los días de la semana, el más alto de los cuales es el domingo. La misa dominical es la zarza ardiente, donde Dios nos espera para comunicarnos su fuego.

 

 

 

Página principal

darfruto.com