Pláticas infantiles

21 septiembre 2008

 

 

 

El Sinaí retumbaba.

En la cumbre del Sinaí Moisés habló con Dios cara a cara y recibió de Él las tablas de la Ley. Por eso este monte es como un inmenso altar, adonde subía Moisés con ansias de ver a Dios y llenarse de su fuego. Una vez el monte tembló, echó humo y resonó como una trompeta, pues Dios quería indicar de ese modo que aquel sitio era su morada. Después Dios "bajó" a la Tienda de campaña (Tabernáculo) para hacerse cercano a su Pueblo. De ese modo empezaron a tratarlo no sólo con respeto, sino con cariño y confianza. Y siglos después hasta tal punto se acercó a los hombres, que se encarnó en la persona de Jesús, para que podamos amarlo y ser sus amigos.

 

Toda esta historia está resumida en la Misa. Una niña ha pintado el Sinaí compuesto de siete montículos, los días de la semana, el más alto de los cuales es el Domingo. La misa dominical es la zarza ardiente, donde Dios nos espera para comunicarnos su fuego.

 

El monte de la misa

Hacia tu monte, Señor,

que es la misa del domingo,

voy subiendo con amor

para encontrarme contigo.

 

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Lectura del libro del Éxodo                                                 19, 16   

 

 Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció de temor. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaña. La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente. El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y el Señor le respondía con el fragor del trueno. El Señor bajó a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña, y ordenó a Moisés que subiera a la cumbre. Moisés subió, y el Señor le dijo: "Baja y ordena al pueblo que no traspase los límites para ver al Señor, porque muchos de ellos perderían la vida. Incluso los sacerdotes que se acerquen al Señor deberán purificarse, para que el Señor no les quite la vida". Moisés le respondió: "El pueblo no se atreverá a subir a la montaña del Sinaí, porque tú se lo prohibiste cuando mandaste poner un límite alrededor de la montaña y declararla sagrada". El Señor le dijo: "Baja en seguida y vuelve después en compañía de Aarón. Pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir adonde está el Señor, no sea que él les quite la vida". Moisés bajó adonde estaba el pueblo y les dijo todas estas cosas.

 

Palabra de Dios

 

 

 

 

 

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