Pláticas infantiles

21 septiembre 2008

 

 

 

El Tabernáculo

 

Argumento:

Después de aparecerse en la Zarza, Dios quiso "bajar" desde la cumbre del Sinaí para acampar con su Pueblo. Ordenó a Moisés que le construyera un Tabernáculo (que significa "tienda de campaña"), para vivir con ellos como un peregrino más. Ahora bien, el Tabernáculo de Dios era mucho más bello y lujoso que los demás. Estaba hecho de las telas más ricas que llevaban consigo.

 

Estaba situado en un espacio rectangular rodeado de cortinas, y dentro de la Tienda había dos recintos: el primero contenía un candelabro de siete brazos y un altar para el incienso; el más interior, al que sólo podía acceder Moisés o su hermano Aarón, contenía el Arca. A este lugar tan sagrado se le llamaba el Santísimo, que es precisamente el nombre que le damos hoy al Sagrario.

 

Encima del Arca, y a veces encima de todo el Tabernáculo, aparecía la Gloria de Dios en forma de Nube. Desde la Nube Dios emitía sus oráculos, o simplemente indicaba cuándo tenía que levantarse el campamento o permanecer donde estaba. Así, es como lo relata el libro del Éxodo en sus últimas líneas.

 

 

Oración:

Tú, Señor, eres mi Tienda,

mi refugio y mi consuelo.

Tus palabras me alimentan

mientras camino hacia el Cielo.

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Lectura del libro del Éxodo                          40, 16-22. 31-38  

 

Moisés realizó exactamente todo lo que el Señor le había ordenado. En el segundo año, el primer día del primer mes, comenzaron a construir el Tabernáculo. Para ello, Moisés asentó sus bases, colocó sus bastidores, dispuso sus travesaños y levantó sus columnas. Después extendió el toldo por encima de el Tabernáculo, y sobre él colocó sobre él la cobertura, como el Señor se lo había ordenado. En seguida tomó las tablas de la Ley y las puso en el arca; sujetó las andas en el arca, y sobre ella colocó la tapa. Entonces condujo el arca hasta el interior de el Tabernáculo, colgó el velo que la protegía y así cubrió el Arca de la Alianza, conforme a la orden que el Señor le había dado.

 Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron las manos y los pies, y siempre que entraban en la Tienda del Encuentro y se acercaban al altar, se lavaban, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Finalmente, levantó el atrio alrededor de el Tabernáculo y del altar, y colgó las cortinas a la entrada del atrio. De esta manera Moisés dio por terminado el trabajo.

 Entonces la nube cubrió la Tienda del Encuentro y la gloria del Señor llenó el Tabernáculo. Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, porque la nube se había instalado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el Tabernáculo.

En todas las etapas del camino, cuando la nube se alzaba, alejándose de el Tabernáculo, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la nube no se alzaba, ellos no se movían, hasta que la nube volvía a hacerlo. Porque durante el día, la nube del Señor estaba sobre el Tabernáculo, y durante la noche, un fuego brillaba en ella, a la vista de todo el pueblo de Israel. Esto sucedía en todas las etapas del camino.

 

Palabra de Dios

 

 

 

 

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