Pláticas infantiles

21 septiembre 2008

 

 

 

La escalera de Jacob

 

Argumento:

Jacob, el que luego se llamaría Israel y sería padre de las Doce Tribus, fue a buscar esposa a un país lejano. Por el camino le sorprendió la noche y se echó a dormir sobre una piedra (muy cansado estaría para conciliar el sueño sobre tan dura almohada). En sueños Dios le hizo ver una escalera que unía el Cielo y la Tierra por la que subían y bajaban los ángeles.

 

Esta escalera era un símbolo de Cristo, pues por ser Dios y hombre une en su Persona el Cielo y la Tierra. Jesús se lo insinuó a Natanael aquel día, cuando le dijo: "...Mayores cosas verás. Veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre" (Jn 1, 51). También este episodio nos habla de la Misa, ante la cual también podemos exclamar con Jacob: “¡Verdaderamente esta es la casa de Dios y la puerta del cielo!” 

 

Oración:

Tú eres, Jesús, mi escalera,

Dios y hombre verdadero,

porque has bajado a la Tierra,

para que yo suba al Cielo.

 

Texto bíblico: Gén 28, 10-19

 

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Lectura del libro del Génesis                                                                   Gén 28, 10 – 19 

 

Jacob salió de Berseba y fue a Jarán. Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por almohada, y se acostó en aquel lugar.

Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia. Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.»

Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!» Y asustado dijo: «¡Qué impresionante es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» Se levantó Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.

 

Palabra de Dios

 

 

 

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