Pláticas infantiles

22 mayo 2007

 

La misa se parece a un hermoso palacio donde nos juntamos con multitud de amigos del Cielo y de la Tierra: ángeles y hombres, vivos y difuntos, y donde sobre todo nos espera Cristo, el Gran Rey. Para conocer todos sus tesoros hay que avanzar despacio por sus seis salas, fijándonos bien en lo que hay en ellas:

 

1. RITOS INICIALES

 

A este palacio se entra por tres puertas que simbolizan las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. En la entrada nos espera nuestro Ángel de la Guarda, al que conviene saludar. Aquí lo hemos representado con una vela, para encender nuestra fe y un jarro de agua bendita. En el suelo hay una esterilla, como en el umbral de muchas casas para limpiarse el barro de los pies. Simboliza la penitencia, que es el centro de esta primera habitación del palacio (Yo confieso y Señor ten piedad). Por eso la hemos pintado morada, que es el color de la penitencia.

 

2. LITURGIA DE LA PALABRA

 

La siguiente habitación es azul, porque en ella nos aficionamos al Cielo. La Sagrada Escritura, que se lee en esta habitación, está representada por una fuente, porque siempre es la misma y sin embargo nunca se agota, siempre podemos calmar nuestra sed en ella. Lo que hay al lado parece una guitarra pero en realidad es un salterio, instrumento de cuerda con que el Rey David cantaba los salmos.

 

3. OFERTORIO

 

Esta habitación es naranja para significar el amanecer, ya que Cristo, Sol de Justicia, está a punto de llegar al altar. En la mochila están las intenciones que llevamos a cuestas: amores, trabajos, problemas, ilusiones. Particularmente ofrecemos el estudio, representado por el libro y la libreta. Todo ello lo unimos al pan y el vino que ofrece el sacerdote.

 

4. PLEGARIA EUCARÍSTICA

 

A la Plegaria Eucarística se accede por la solemne puerta del Prefacio. El color rojo indica que revivimos la Pasión, en la cual hemos sido rescatados por la Sangre de Cristo. Él es nuestro tesoro, que guardamos en el Arca, y que se hace presente mediante el milagro de la Transubstanciación. Las velas aluden a los dos “acuérdates” (mementos), el de vivos y el de difuntos.

 

5. COMUNIÓN

 

A continuación pasamos por el pórtico del Padrenuestro y pasamos a un recinto verde, que representa la esperanza que Cristo despierta en nuestros corazones. Al fondo vemos la zarza ardiente, que es lo que somos al comulgar: un pobre matojo pero envuelto por el fuego de Dios. La antena y el móvil nos recuerdan que es el momento de conectarnos con todos, vivos y difuntos, lejanos y cercanos: eso es lo que significa la palabra comunión. La paloma, que evoca a la de Noé y al Espíritu Santo, también es el símbolo de la paz, que nos deseamos en el rito de este nombre.

 

6. CONCLUSIÓN

 

La siguiente estancia es rosa, porque el corazón se nos va a Nuestra Señora, simbolizada por la rosa de la esquina. El pato con pico y alas abiertas somos nosotros, deseosos de volar alto y de hablar de Dios con valentía, porque a ello nos impulsa el “podéis ir en paz”.

 

 

 

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