Pláticas infantiles

21 septiembre 2008

 

 

 

Dios hace llover maná del Cielo

¿Qué cosas llevarías en la mochila si fueras de excursión? En la pizarra hemos pintado algunas. El Pueblo de Dios también hizo un largísimo camino por el desierto camino de la Tierra Prometida. ¿Llevaban mochila? Por si acaso, pintamos a esta chica con mochila, igual que iríais vosotros. Como es natural, el Pueblo de Dios tuvo hambre. Dios hizo llover del cielo el maná, una especie de pan en copos, que sabía a miel. Al verlo exclamaron algo así como ¡maño!, y de ahí viene "maná". De modo semejante la Eucaristía es el Pan celestial que Dios nos da para esta gran excursión que es nuestra vida, que acaba en la verdadera Tierra Prometida, que es el Cielo.

 

 

Lectura del libro del Éxodo                                           16, 2-15

 

 En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. Los israelitas decían: «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

Yahveh dijo a Moisés: «Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley. Mas el día sexto, cuando preparen lo que hayan traído, la ración será doble que la de los demás días.»

Dijeron, pues, Moisés y Aarón a toda la comunidad de los israelitas: «Esta tarde sabréis que es Yahveh quien os ha sacado del país de Egipto; y por la mañana veréis la gloria de Yahveh. Porque ha oído vuestras murmuraciones contra Yahveh; pues ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?» Y añadió Moisés: «Yahveh os dará esta tarde carne para comer, y por la mañana pan en abundancia; porque Yahveh ha oído vuestras murmuraciones contra él; pues ¿qué somos nosotros? No van contra nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahveh.»

Dijo entonces Moisés a Aarón: «Ordena a toda la comunidad de los israelitas: Acercaos a Yahveh, pues él ha oído vuestras murmuraciones.» Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube. Y Yahveh habló a Moisés, diciendo: «He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la mañana os hartaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios.»

Aquella misma tarde vinieron las codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno al campamento. Y al evaporarse la capa de rocío apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la tierra. Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Este es el pan que Yahveh os da por alimento.

 

Palabra de Dios

 

 

R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sion:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

 

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R.

 

 

    Aleluya Jn 6, 51

        Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo –dice el Señor–; el que

    coma de este pan vivirá para siempre.

 

+ Lectura del santo evangelio según san Juan                           6, 30-35

 

En aquel tiempo, la muchedumbre preguntó a Jesús:

«¿Qué milagro haces, para que lo veamos y te creamos? ¿Qué obras realizas tú? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del Cielo».

Jesús respondió: «En verdad, en verdad os digo, que no os dio Moisés el pan del Cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del Cielo. Pues el pan de Dios es el que ha bajado del Cielo y da la vida al mundo.

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».

Y respondió Jesús: «Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá nunca sed».

 

Palabra del Señor.

 

 

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