Pentecostés
Argumento: El Espíritu Santo llega como viento huracanado el día de Pentecostés. Por eso la cabellera de esta cristiana y la barba de este apóstol están tan alborotados. A ella incluso se le han caído algunas pulseras y un pendiente. Pero como ves, ambos están tan alegres, que hasta los ojos le brillan. Las lenguas de fuego sobre sus cabezas indican el deber de hablar de Dios sin miedo y con ardor. Vistos así parecen antorchas vivas o velas de carne y hueso. Al fin y al cabo hemos de dejar que el Espíritu santo nos modele como cera tierna y blandita. Sólo así escucharemos sus mensajes, que son como las llamadas perdidas de un móvil (¿lo ves arriba, recibiendo las ondas?).
Oración: Enciéndeme, Espíritu Santo, como si fuera una vela, para escuchar tus mensajes y hacer siempre lo que quieras.
Pasaje bíblico: Hch 2, 1-13
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