Las tres mesas Las tres mesas que pintamos aquí son un resumen de nuestra vida.
La mesa de comer, la del comedor, representa nuestra convivencia con la familia, y también con todas las personas que queremos. Con ellos convivimos, compartimos penas y alegrías, y participamos del mismo alimento: el alimento para el cuerpo, que es la comida, o al menos el alimento de la mente, que es la cultura.
La de la derecha es la mesa de trabajar. Simboliza el esfuerzo por cumplir nuestras obligaciones: estudiar, atender en clase, cumplir nuestros encargos, etc. El trabajo, como sabes, es el gran gimnasio de todas las virtudes.
Y en el centro hemos pintado la mesa de rezar, el altar. En él elevamos a Dios, como sacrificio y ofrenda, todo lo que hacemos y sentimos. Esta mesa es la que da sentido a las otras dos.
Las hemos pintado juntas para que quede claro que deben formar una unidad. En esto consiste la unidad de vida. Recuérdalo siempre que vayas a misa, y pídele al Señor que lo que allí celebras, trascienda en las otras dos mesas, o sea, en tu trato con los demás y en tu trabajo.
Para ti, Señor de mi alma por ti, que tanto me quieres me pongo a hacer los deberes, con ilusión y con calma
Y porque tú eres mi amigo te ofrezco todo, Jesús, quiero trabajar contigo, a tu lado y como tú.
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