La zarza ardiente
Argumento: Cuando Moisés huyó del Faraón se fue cerca del Sinaí a trabajar de pastor. Allí, en la cumbre del monte, se encontró con Dios que le hablaba desde la Zarza Ardiente. «Descálzate -le dijo Dios- porque el lugar que pisas es terreno sagrado. Veo el sufrimiento de mi Pueblo en Egipto y te he elegido para que vayas a librarlos de la esclavitud». Moisés se asustó ante la majestad de Dios de la misión, pero sintió también inmensa alegría por haber sido elegido, y también porque porque Dios atrae y es infinitamente hermoso.
La Misa es nuestro Monte Sinaí, nuestro «terreno sagrado». Allí, desde el altar y mediante de las lecturas, oraciones y gestos de la Liturgia, nos habla Dios y nos revela nuestra vocación. Sí, cada uno de nosotros tiene una gran misión que cumplir y para descubrirla hay que acercarse a este Fuego de Dios que arde en la Misa. ¿Cómo? Con gran respeto y reverencia, como vemos en Moisés, poniendo mucha atención.
Oración: (Una niña ante la zarza de Moisés) Jesús, igual que una vela enciéndeme con tu fuego, hazme obediente y buena y luego llévame al Cielo.
Pasaje bíblico: Éx 3, 1-12
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