Recursos para orar

28 agosto 2006

 

 

En pocas palabras

Aforismos para meditar

Selección de Pablo Prieto

 

  

Amor y amistad

 

A la persona se la conoce por sus heridas.

Cualquier cosa puede ser el prólogo de una amistad.

Detrás de un carácter demasiado duro siempre hay un corazón demasiado blando. Detrás de las rigideces hay blandenguerías.

Cuanto más temes divulgar la intimidad más necesitas compartirla.

Sólo existen dos amores: el humanorro y el humanísimo.

Fíjate en lo bueno y perdona lo malo.

Mira en tu amigo al santo que está llamado a ser.

Sonríe aunque no tengas ganas, y la careta se convertirá en cara.

Aguantar, nunca. Corregir, algunas veces. Perdonar, siempre.

Donde el ambiente está corrompido ser falso parece natural, y ser auténtico parece postizo.

El amor no resuelve los problemas sino que los suprime.

Cuando el corazón ama, el tiempo cunde.

Amar es tener hambre juntos, no devorarse mutuamente.

El símbolo expresa el amor, el sustitutivo lo falsifica.

La castidad confiere al amor hondura, lirismo y autenticidad.

Sólo cuando te das notas lo que recibes.

Sólo tienes lo que das.

Cuanto más entregas, menos pierdes.

Quien no ama se amojama.

Quien se siente conocido no le importa ser exigido.

Si no cambias el ambiente el ambiente te cambiará a ti.

El apostolado no es un problema sino una solución.

Cuanto más pecador te sientas, mejor pescador serás.

Después de cien noes suele haber un sí.

Un no es muchas veces un sí recubierto de miedo.

Para llegar a mil hay que empezar por uno.

 

 

Verdad y conciencia

 

Todos quieren encontrar la verdad, pero no todos quieren la verdad que encuentran.

Quien sólo hace lo que comprende, cada vez hace menos y comprende peor.

Quien no sabe lo que busca tampoco sabe de qué huye.

La pereza es tratarse a sí mismo como un mediocre.

Detrás de un perezoso suele haber un miedoso

Quien no quiere lo que oye, acaba oyendo lo que quiere.

No luchas porque te conoces, sino que te conoces porque luchas.

Nunca te conoces lo suficiente para estar seguro de que no te comprenden.

La sabiduría consiste en saber dejarse decir algo.

Sólo te conoces cuando te das a conocer.

Si buscas mucho fuera es porque tienes poco dentro.

Mira menos y verás más.

Vale más un sufrimiento verdadero que un alegría falsa.

La verdad sólo puede decirse cantando o gritando.

Es más grave desoír una llamada que incumplir una regla.

Si no vistes como eres acabas siendo como vistes.

 

 

El sentido de la vida

 

Vive de esperanza y no de experiencia.

Lo importante no es cómo eres, sino lo que haces con lo que eres.

Si nos vamos a morir, cada día es único.

Lo que no es eternidad ganada es tiempo perdido.

O paladeas el cielo, o pedaleas en la tierra.

Es imposible encontrar algo cuando sólo se busca uno a sí mismo.

Hay que mirar el crucifijo más que el reloj.

Los pies caminan ligeros cuando el corazón está a sus anchas.

Si no eres un ilusionado eres un iluso.

Ahora lo de ahora, aquí lo de aquí.

No hay cosas difíciles sino meritorias.

Casi nada es importante.

 

 

La vida interior

 

No se trata de que puedas, sino de que te unas Al Que Puede.

¿Dónde has ido que Él no te haya esperado?

Si Cristo no es tu liberador, tu egoísmo será tu carcelero.

En Él nada termina, nada se pierde; en Él todo se estrena y se recupera.

Dios nos crea pero la Virgen nos cría.

En la Misa está todo lo que hay que hacer y toda la fuerza para hacerlo.

Busca leyendo y encontrarás meditando.

Cuanto más seca esté tu tierra, más hondo cava tu pozo.

Desear es aumentar la capacidad de recibir.

La Cananea: quien se siente perrillo no hace ascos a las migajas.

Recibimos más de lo que pedimos, más de lo que damos, más de lo que merecemos, y más de lo que esperamos.

Gracias por lo que me das, porque es un regalo; gracias por lo que no me das, porque es una promesa; gracias por lo que me quitas, porque es una purificación.

Antes de recibir la fuerza hay que aceptar la debilidad.

Cuanto más te arrepientes de los pecados que ves, más pecados ves.

El sufrimiento es la mesa donde los pobres pecadores tomamos nuestros manjares.

Vale más la fecundidad que la eficacia; ser eficaz es hacer cosas, ser fecundo es dar vida.

Vale más un corazón de carne que una voluntad de acero.

Un corazón que no está sanado por la gracia, entrenado por las virtudes y vacunado por la Cruz se convierte en la gusanera de todos los vicios.

Donde comienza tu entrega allí comienza tu libertad.

El verdadero descanso es signo y fruto del abandono.

 

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