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Pureza de corazón.
La pureza es la gloria de Dios en el cuerpo
humano, que confiere a las relaciones entre
varón y mujer lirismo, hondura y autenticidad.
Lo admiramos sobre todo en María Inmaculada,
figura y anticipo de la Iglesia triunfante.
Pablo Prieto.
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La fiesta y el sentido del Domingo.
Ir a Misa los domingos es mucho más que una
buena costumbre cristiana: es centro, fuente y
raíz de la vida de la Iglesia, y además es la
clave para reconciliar trabajo y descanso.
Pablo Prieto. |
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El coraje de confesarse.
Además de manifestar la fe, la confesión
sacramental es un formidable acto de amor a la
verdad, libertad interior y valentía. Pablo
Prieto. |
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Internarse en las almas.
La conversación entre amigos entraña muchas
veces un auténtico acompañamiento espiritual,
que requiere fe, lealtad y paciencia. Pablo
Prieto. |
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Viernes santo.
Cambian los espectadores, cambian los
maltratadotes, cambian las santas mujeres,
cambia Simón de Cirene, cambia el entorno. Pero
el condenado sigue siendo siempre el mismo:
Jesús de Nazaret. Guillermo Urbizu |
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El árbol de la libertad. Desde la
perspectiva cristiana la libertad, más que una
situación externa, es don y tarea, fuerza de
crecimiento y capacidad de donación. Pablo
Prieto. |
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Libertad de corazón y vida contemplativa.
¿Cómo alcanzar en nuestro mundo, tan
saturado de imágenes y pantallas, aquella
sabrosa apertura a la realidad que llamamos
contemplación? ¿Cómo percibir la voz del ser, o
sea la belleza, en medio de tanto ruido?
Pablo Prieto. |
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¿Salvarse? ¿De qué?
En vez de salvar, verbo tan usado por los
sacerdotes, ¿no sería más solidario hablar de
ayudar? Sin embargo la palabra “Jesús” no
significa “Dios ayuda” sino “Dios salva”…
Pablo Prieto. |
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